Pedir ayuda no te hace menos hombre
Quizás hayas aprendido a lidiar con los problemas en silencio, especialmente con los relacionados con el sexo. Cuando algo cambia, pedir ayuda puede resultar más difícil que convivir con la preocupación. No tienes que esperar a que se vuelva insoportable.
Expresa lo que te preocupa
Puedes empezar hablando con un médico, terapeuta o pareja de confianza. Una simple frase sobre lo que ha cambiado es más útil que intentar parecer seguro de ti mismo. Estás pidiendo información y apoyo, no un juicio sobre tu masculinidad.
Elija una definición más amplia de confianza
Saber escuchar, admitir la incertidumbre y preocuparse por el bienestar puede fortalecer la intimidad. Las erecciones y la frecuencia sexual no determinan tu valía. Si una preocupación persiste, tomarla en serio es una forma práctica de cuidarte.