Sentirse cerca cuando se vive lejos
Hablan casi todos los días, pero aun así sienten que están distanciados. Los mensajes cubren lo que pasó, pero no siempre cómo estás. En una relación a distancia, encontrar un ritmo puede ser más importante que estar disponible todo el tiempo.
Haz que el contacto se sienta personal
Pregúntales sobre algo más allá de la agenda: qué les hizo reír, qué les ha resultado difícil o qué esperan con ilusión. Si les apetece, pueden ver una película o comer algo juntos. Así podrán disfrutar del tiempo en compañía sin necesidad de estar hablando constantemente.
Acuerden la privacidad y las expectativas
Analicen los tiempos de respuesta, las visitas y qué tipo de comunicación íntima prefiere cada persona. Nunca den por sentado el consentimiento para recibir, guardar o compartir imágenes íntimas. Un acuerdo claro puede evitar que el silencio o una respuesta tardía se conviertan en una historia de rechazo.